
Una ligera brisa nos traía el eco de los fusiles cuyas balas se estampaban contra los cuerpos de nuestros amigos, familiares y quienes caminaron a nuestro lado en nuestra corta existencia por este mundo agrio, frío y descolocado.
España, nuestra patria, estaba dividida y pensábamos que con nuestra fuerza y garras podríamos solucionar la situación, acabar con la cruenta guerra y volver a la tranquilidad de nuestros pueblos, a nuestro quehaceres, a nuestras vidas...
Jamás hubiese pensado que acabaría así mi existencia, que moriría a manos de un ejército fusilador de ilusiones, en una mañana donde hasta los pájaros andan de luto, en el corto recorrido desde la cárcel hasta mi morada eterna no he podido gozar del canto de ningún gorrioncito, simplemente se escuchan los llantos de mi podre madre, viuda de mi padre, y que ahora llora mi inminente muerte...
Se hace tan largo el recorrido, es tanto lo que dejo atrás...
La madrugada del 5 de Agosto de 1939, junto a la tapia del cementerio de la Almudena en Madrid, sesgaron las vidas de trece princesitas que creyeron que luchaban por el mejor cuento de hadas:
Carmen Barrero Aguero (20 años, modista), Martina Barroso García (24 años, modista), Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista), Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista), Julia Conesa Conesa (19 años, modista), Adelina García Casillas (19 años), Elena Gil Olaya (20 años), Virtudes González García (18 años, modista), Ana López Gallego (21 años, modista), Joaquina López Laffite (23 años), Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista), Victoria Muñoz García (18 años), Luisa Rodriguez de la Fuente (18 años, sastra).
Se que hubo más, pero el recordar a las Trece Rosas, nos hace recordarlos a todos...
Siempre Tuya.Clarita.