- PORQUE LOS SUEÑOS EXISTEN -

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miércoles, 9 de febrero de 2011

Apolo y Dafne, su Verdadero Amor


Miles de historias y cuentos a lo largo de la historia han sido tejidos y creados basándose en leyendas y mitos provenientes de la antigua Grecia y Roma.
No dejan de ser historias y relatos evocando al amor, a la guerra, a la muerte...
En esta ocasión, voy a tener la osadía y el atrevimiento de relataros, para que así no caiga en el olvido, la historia del gran dios Apolo en su incesante búsqueda del amor.
Como todo cuento, entre sus líneas se esconde una parte extraida de libros que adoro, que me han acompañado durante toda mi vida, y la fantasía de una servidora con el fin de acentuar las pasiones de Apolo y así mostraros una de mis debilidades, la mitología.
Espero que sea del agrado de todos, lo hice con mucho cariño...

No muy lejos de aquí, entre lagunas, valles y montañas, en paisajes coronados por el Olimpo, por templos que daban cobijo a seres sobrenaturales de gran fuerza física, poderosos y honrados, en un momento en que el mundo estaba regido por dioses bondadosos, justicieros, vengativos y mágicos, había un joven y apuesto dios, de cabellos dorados y belleza sobrenatural llamado Apolo.

Su nacimiento no fue nada fácil, Leto, su madre, huyó para salvar a sus hijos de la ira de Zeus, su padre, y de Hera, su mujer. Cuando por fin encontró un lugar que acogiera el alumbramiento, en la isla de Delos, éste se hizo esperar 7 días por el impedimento de Hera de dejar libre a la diosa que procuraba los partos felices, hasta que Iris, que permaneció en todo momento a su lado junto a Atenea, le ofreció a la gran diosa un collar de oro a cambio de que permitiera el nacimiento de Apolo y su hermana Artemis que fue la primera en nacer…

Al séptimo día nació nuestro protagonista, con una gran luz en el rostro, acompañado por 7 cisnes que sobrevolaban la isla, ayudado por su hermana y con una madre que lloraba exhausta ante tan difícil prueba que decidió pasar para poder dar vida a quien había estado amando desde que ya se comunicaban con ella desde su vientre.

Apolo fue un niño feliz, jugó con la naturaleza que lo adoraba a modo de lo que era, un dios. Procuró salud y bienestar a quienes amaba y la más terribles de las muertes a sus enemigos.

Un buen día, en uno de sus paseos matutinos, observó que su odiado amigo, Eros, corría hacia él acertándole con una flecha de amor en todo el corazón:
-¡¡¡Lo conseguí!!! jajajaja lo tienes merecido!!Ella nunca te será correspondido y tú la amarás y la perseguirás por toda la faz de la tierra.
-No digas tonterías enano, jamás ninguna dama se resistirá a mis encantos y no ha funcionado, pues no hallo en mi corazón más amor que el que siento por mi madre.

Dicho esto, Apolo siguió su camino y, atraído por un cántico misterioso, siguió la vereda q le acercaba más y más a aquella melodía y encontró a la ninfa más bella q pudo observar en su vida.
-¿Cómo te llamas linda flor?
-Me llamo Dafne señor, soy hija de Peneo y me encuentro ahora en casa de la gran diosa Atenea que gratamente ha accedido a instruirme en la danza y en el arte de tocar la lira.

En ese momento las manos comenzaron a sudarle, enmudeció, no podía ser posible lo q le estaba ocurriendo, amaba cada milímetro de aquella muchacha, deseaba sus labios, su mirada, su cuerpo…El pánico le invadió y corrió sin despedirse de Dafne para volver a los brazos de su madre y comprobar que la seguía queriendo más q a nadie en este mundo. Pero no fue así, los brazos q antes le daban cobijo, ahora le provocaban inquietud, no era en ellos entre los q quería perderse como antaño...
Sin pensarlo fue de nuevo al encuentro de aquella muchacha que ansiaba poseer. Ella se encontraba en el mismo lugar, pues apenas pasaron minutos, y al verlo, le dedico la más calurosa de las bienvenidas, se acercó y posó en sus manos un lirio que yacía en la orilla del lago.
Él sin pensárselo la abrazó y le declaró su incipiente pero verdadero amor.
Ella no sentía el más mínimo resquicio de amor, sólo veía en él a un arrogante muchacho acostumbrado a conseguir todo lo que se proponía, así que cogió un dardo de plomo y se lo arrojó al pecho con fuerza para acabar con su amor y despertarlo así del letargo en que estaba sumido por la flecha de Eros, pues ella lo vio todo.
Al ver que no surgía efecto, corrió hacia las montañas para así desaparecer y poder huir. Sabía que era imposible desaparecer, pues la naturaleza no estaba de su parte y nadie quería traicionar a un dios. Así que Dafne, finalmente, se acercó de nuevo al lago donde pidió ayuda a su padre para desaparecer y que no pudiera darle alcance Apolo.
Sus súplicas hallaron respuesta y se empezó a notar como los pies se le paralizaban, como se iban convirtiendo en multitud de ramificaciones a modo de raíces que se adentraban en la tierra más y más.
Cuando le dio alcance Apolo, no pudo más que admirar como su bella amada se convertía para siempre en laurel, lloró amargamente y abrazó, con fuerza y pasión, sus finos tallos plagados de hojas de un verde que no hacía más que recordarle los ojos de aquella que creía sería la mujer de su vida, la madre de sus hijos venideros, y, en definitiva, su verdadero amor.

Desde entonces, desde aquel preciso momento, cada día que pasa, Apolo riega esa preciosa planta con las lágrimas que derrama, por su rostro, al pensar en lo que pudo haber sido y no fue…

Siempre Tuya, Clarita

7 comentarios:

Jesus dijo...

Creo que todos, alguna vez hemos sentido la maldición de Apolo.

He disfrutado mucho leyéndolo.
Un abrazo

J. Gelas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
J. Gelas dijo...

Hola!

Cuánto tiempo sin pasarme por tu blog. Me ha alegrado encontrarme con Apolo. Las historia mitológicas me gustan precisamente porque sus personajes son terriblemente humanos. No sé si me explico.

En cualquier caso, un abrazo!

Clarita dijo...

Jesús, nada más cierto. No creo que haya más sentimiento universal que el de amar, y junto a él siempre encontramos el desamor, que tanto nos hace sufrir y en el que caemos una y otra vez.
No se si es que, a veces, pecamos de enamoradizos o que el dichosito Eros va haciendo de las suyas, jeje, pero yo no se tú, pero yo me niego a desistir, ;)

Un besote enorme, cuídate mucho y mil gracias!!


J. Gelas, que alegría volverte a encontrar en mi rinconcito.
Tienes toda la razón, por mucho poder que tengan, sus sufrimientos y alegrías son las que nos rodean a todos, amor, desamor, celos...

Un besote grandote!

Carlos dijo...

Una de mis pasiones es la mitologia.... encontrarla aquí y tan bien redactada; Una maravilla.

un beso guapa

Willy dijo...

Hola Clarita! Dios, me ha encantado la manera en que has descrito parte de mitología... me ha resultado muy sencillo leerla de esta forma no sé... me ha encantado, q lo sepas...

Ayyy Dafne Dafne...

Un abrazo enorme y q ue tengas una semani muy feliz!

Jaime dijo...

Lo que más me ha gustado es verte aletear en el mundo del no ser, e imaginarte afinando el oído para escuchar su eco

Un saludo muy quedo

VUELVE PRONTO. YA TE ECHO DE MENOS ...